“De la incapacidad permanente total a la capacitación profesional”

“…A las personas que han tenido un accidente, les diría que miren para adelante, que hay solución para todo, aunque te hundes, con el corazón y ayuda de los tuyos y de los profesionales que hay hoy en día, se logra salir de la situación. Se puede salir de ahí.…”
Entrevista a:
D. Javier Montes Gutiérrez
Alumno del Centro de Readaptación Profesional de FREMAP
Entrevistado por Emilio González. Área de Prevención de FREMAP

Hoy es un día especial para Práctica Preventiva, por primera vez hablamos con un trabajador que tras sufrir un grave accidente que le llevó a una incapacidad permanente total, se ha convertido en un ejemplo a seguir, no solo para sus hijos, también para muchas personas que por distintas circunstancias pueden ver cómo por un accidente nos puede cambiar la vida por completo.

Javier, proviene de La Rinconada, una población ribereña situada al norte de Sevilla, en la que su vida transcurría con total normalidad. Trabajaba en el sector de la construcción, era un buen encofrador, y en ese ámbito se sentía como pez en el agua, hasta que un día, a partir de un accidente de trabajo, su vida dio un giro de 180 grados.

 

Javier, ¿nos puedes contar más en profundidad a qué te has dedicado en tu vida profesional y qué es un encofrador?

A los 18 años inicié mi vida laboral, siempre he trabajado en el sector de la construcción. Mi familia también pertenece a este gremio, somos encofradores, yo lo he heredado de mi padre, quién me enseñó a respetar y a amar este oficio.

Ser encofrador, es algo que te tiene que gustar de verdad, es una profesión que exige mucho, tienes que estar fuerte, pero, sobre todo, tienes que estar atento siempre, todos sabemos que cualquier descuido, o cualquier error, sin entrar en el motivo, puede ser el último que cometas. Pero imagino que como otras profesiones que son de tanto riesgo, llegas a engancharte a ella, es lo que quieres hacer en tu vida.

Esta profesión nace con la aparición del cemento armado, nuestro trabajo es crear las estructuras o esqueletos (encofrados o moldes) que luego se rellenan de ese cemento para sostener la estructura de la construcción, y termina con la retirada, cuando es necesario, de los encofrados una vez que la estructura está consolidada, es decir, abarca desde la interpretación de los planos y la realización del encofrado, hasta el desencofrado y todas las tareas intermedias que tenemos que realizar para montar el esqueleto de la construcción sobre el que luego tendrán que trabajar los albañiles y otros oficios.

Dentro de los trabajos que hacemos los encofradores, no solo se encuentra la construcción de edificios, también participamos, por ejemplo, en la realización de puentes, de hecho, yo he tenido la suerte de poder trabajar en la construcción de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, y en el puente de Cádiz, en el Metro de Valencia, además de haber participado en la construcción de muchas viviendas en varias ciudades.

La verdad es que este trabajo es muy duro, pero también te recompensa cuando ves que las obras en las que has participado están ahí para todo el mundo y se mantienen.

 

¿Siempre has trabajado en la misma empresa?

No, empecé desde joven y he pasado por muchas empresas de todo tipo, más grandes y más pequeñas, en esta empresa, en la que tuve el accidente había trabajado dos meses en el año 2008 y me reincorporé a ella como trabajador por cuenta ajena en 2015 hasta que tuve el accidente.

El haber trabajado en empresas distintas, me ha enseñado mucho, no siempre se trabaja igual, las condiciones no son las mismas, pero en todas aprendes y en este sector la formación es muy importante.

Antiguamente no te daban casi nada de formación, bueno, la que te enseñaban los oficiales y los compañeros más antiguos, pero desde hace ya muchos años se ha tomado muy enserio la formación, también para evitar los riesgos del trabajo, en las empresas en las que he trabajado, por ley siempre me han dado la formación, están obligados a hacer esta formación para todos, esto se cumple prácticamente siempre.

En construcción sin esa formación no te dejan trabajar, y está bien, porque los accidentes son muy graves.

 

¿Puedes contarnos cómo fue tu accidente, y cómo ha cambiado tu vida desde entonces?

Mi accidente fue en Sevilla, en una obra, teníamos que retirar unos moldes de pilares, la grúa no llegaba, y había que terminar porque ya teníamos otro camión plumo preparado para las siguientes tareas, entonces nos pusimos a retirar los moldes a mano, yo tiré de un molde metálico y me fui hacia atrás, tropecé, caí con él al suelo y el molde me aplastó. En ese momento sentí como si me hubieran clavado algo en la espalda, se me rompieron las almohadillas intervertebrales.

Me llevaron al hospital, el Doctor Tejero fue quien me operó, es donde todo empezó a mejorar. Tras salir de quirófano y tras varios meses de recuperación y pruebas, yo estaba deseando reincorporarme al trabajo, así que le pedía al doctor que me dijera cuando me daría el alta para reincorporarme, fue cuando me dijo que ya no podría volver a la obra. Yo sabía que tenía la “espalda fijada”, pero no era consciente de lo que implicaría hasta ese momento.

Al darme cuenta de esa realidad, se me vino el mundo encima, ya no podría volver a la construcción y yo no sabía hacer otra cosa. Entonces piensas en la familia, en cómo vas a sacar adelante a tres hijos y en la mujer, en ese momento quedé como hundido. El doctor enseguida llamó al psicólogo que tenemos allí en Sevilla, en vuestro hospital de Sevilla, a Federico. Caí en una fuerte depresión, no sabía cómo salir de ahí, yo me consideraba un inútil. La verdad es que la ayuda que me prestó Federico fue fundamental, él ya me habló de la posibilidad de la readaptación profesional que se hacía desde FREMAP. El me animó mucho para que lo hiciera, fue quien me abrió la ventana a esta nueva vida.

Al principio sientes temores, pero te ayuda a desconectar del mal trago que has vivido. La acogida del personal de readaptación de FREMAP, nuestros tres profesores y los compañeros que son muy importantes, te apoyan muchísimo para tener fuerzas y sacar el máximo provecho de la oportunidad que se nos brinda para dar otro rumbo a la situación.

Los compañeros son fundamentales, ellos están pasando por lo mismo que tú y se genera un entorno maravilloso, siempre encontramos apoyos de unos con otros. También la formación que se nos da te abre las puertas a poder mirar el futuro con optimismo, te preparan para afrontar las cosas de otra manera muy diferente, vuelves a creer en ti y haces cosas que ni te imaginabas que podrías hacer.

Tras hablar con, Carmen, Asistente Social de Sevilla, optamos por incorporarme en el grupo de metrología y calidad y entonces me incorporé a Majadahonda.

Han pasado, entre unas cosas y otras, diecisiete meses, de formación a 600 Km de casa, pero entre toda la familia hemos hecho un esfuerzo que ha merecido la pena. Ahora me siento muy fuerte, creo que puedo hacer lo que me proponga, me siento muy bien.

Cuando llegué aquí, no sabía hacer nada de esto. No sabía ni encender el ordenador, pero la formación que recibimos es increíble, y hemos aprendido, hemos estudiado ofimática, lengua, matemáticas, hemos aprendido a redactar informes técnicos, y todo esto me da una perspectiva de futuro, como me decía Federico, “hay que mirar para adelante” y yo he contado con vuestra ayuda, la de FREMAP, para hacerlo.

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A las personas que han tenido un accidente, les diría que miren para adelante, que hay solución para todo, aunque te hundes, con el corazón y ayuda de los tuyos y de los profesionales que hay hoy en día, se logra salir de la situación. Se puede salir de ahí.

 

Nos comentabas que en esta profesión se es consciente de los riesgos a los que estáis expuestos, y que la posibilidad del accidente es elevada, tras sufrir un accidente ¿Qué le dirías a quien tiene que trabajar en este sector?

Personalmente el mundo de la construcción me ha gustado muchísimo desde pequeño y lo he vivido siempre de una manera muy cercana, de hecho, ha sido mi forma de vida. Prácticamente siempre en mi familia nos hemos dedicado a la construcción y mi padre también pertenecía a este sector, para mí era un orgullo estar trabajando en ella, realmente me enamoraba mi trabajo. Por eso, sí cabe, cuando tienes un accidente te duele doblemente porque escuece saber que no vas a poder dedicarte más tiempo a trabajar en lo que realmente te gusta.

Ya te he comentado que es un trabajo muy arriesgado incluso a nivel 0, a nivel de suelo tenemos accidentes, es muy importante tener muy bien preparada la zona, todo tiene que estar perfectamente preparado porque el nivel de riesgo como te digo es muy alto.

Lo que nosotros llamamos accidentes menores se dan de manera más habitual, me refiero a cortes, golpes, torceduras de tobillo… El trabajo en altura es quizá el más peligroso y el que más impone a la hora de trabajar dentro de una obra. Cuando se trabaja en altura hay que extremar las precauciones a pesar de contar con equipos de protección cómo redes, arneses y otros hay que tenerle mucho respeto y pensar continuamente en lo que estás haciendo porque un simple descuido te puede llevar a un accidente fatal. Para trabajar en altura, desde el primer instante, en cualquier obra ya cuentas con todos los equipos necesarios para poder hacerlo, además las personas que se dedican a estas tareas suelen ser personas preparadas conscientes de que se van a enfrentar aún trabajo de alto riesgo. Creo que todos somos conscientes en este entorno de qué estamos obligados a llevar el equipo y hacer el mejor uso de él porque no hacerlo puede significar un accidente de consecuencias gravísimas.

Ya en el forjado, los apuntalamientos hay que tenerlos muy bien hechos porque de lo contrario te puedes encontrar con un serio problema, por ejemplo, que el forjado se te venga abajo, imagínate la cantidad de peso que tiene que soportar un forjado cuándo se le echa el hormigón. En este trabajo siempre hay que ir entre comillas “con maldad” con todos los sentidos en lo que estás haciendo porque en nuestro sector siempre estás expuesto a que se pueda producir un accidente, no te puedes fiar para nada porque cuando menos te lo esperas surgen por desgracia.

Aunque una obra puede parecer a veces un caos porque todo parece estar sucio, la realidad es que se mantiene un estricto orden para poder realizar trabajos como el de encofrador. Imagínate, no podrías hacer una entrega de materiales a otro compañero que quizá lo tienes en la planta de arriba si tuvieras tu propia planta llena de obstáculos, o si quien recibe el material no tuviera el acceso libre para llegar hasta él y posteriormente poder colocarlo. Nosotros sabemos y trabajamos para que nuestra zona de acción este despejada y limpia, esta es una norma esencial para poder empezar a ejecutar un forjado.

A veces es difícil, recuerdo que hubo un momento a lo largo de mi carrera profesional en el que sí nos hacían correr porque había que terminar cuanto antes una obra para ir a la siguiente. Está claro que, si no aceptas esa norma, te quedas fuera y claro, uno que tiene que comer y una familia detrás, a veces no le queda más remedio que aceptar esas prisas.

También es cierto que cada vez se encuentran más empresas en este sector qué son conscientes de la peligrosidad del trabajo y ponen más y mejores medidas preventivas, de hecho, en obras sobre todo grandes suele haber algunas personas que se encargan de estar vigilantes de que se cumplen las medidas de prevención.

Acaba Javier recordando a sus compañeros que se debe tener presente siempre que es importante trabajar con seguridad, “porque es la manera de que vuelvas a casa y de que mañana puedas volver a trabajar”.

 

¿Cómo ves el futuro?

Ahora estoy muy ilusionado, a través del proyecto de prácticas del Servicio de Readaptación Profesional de FREMAP he conseguido acceder a realizar las prácticas profesionales en Simetrycal empresa de Sevilla dedicada a servicios generales de calibración, verificación y ensayos a la industria, laboratorios y centros de investigación, empiezo en septiembre y estoy muy contento con la oportunidad que se me brinda.

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Mucha suerte y muchas gracias por todo, Javier, personas como tú nos ayudan a mejorar en nuestro trabajo cada día.

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