La publicación de la norma UNE-EN 16589-1:2023 va a contribuir a generar más confianza y entendimiento mutuo entre fabricantes, autoridades sanitarias y de seguridad, diseñadores de laboratorio y, especialmente, en las personas que son usuarias de brazos de extracción articulados.
Entrevista a:
D. Javier Ruiz Pérez
Experto en Higiene Insdustrial. Área de Prevención de FREMAP

¿Nos podrías explicar qué es un brazo de extracción articulado (en adelante BEA)?
Un BEA es un conjunto de conductos de extracción que están articulados y unidos a un dispositivo de captación destinado a aspirar los contaminantes del aire ambiente cerca de su fuente y dirigirlos a un punto de expulsión.

¿Qué aspectos destacarías de la reciente norma UNE-EN 16589-1:2023?
En primer lugar, que es una norma de producto. Cubre los métodos de ensayo de tipo de prestación del producto que deben pasar los BEA, tales como:
- La evaluación de la zona de captación tridimensional.
- La evaluación de la eficiencia de la captación de emisiones liberadas y la robustez ante una perturbación del aire.
- El establecimiento del espacio de trabajo tridimensional.
- La medición de la caída de presión y el nivel de ruido.
Por otro lado, va a facilitar comparar y seleccionar diferentes modelos de BEA, así como evaluar los riesgos asociados a estos dispositivos, gracias a la información que van a tener que proporcionar los fabricantes en el manual de instrucciones y al contenido de los dos anexos informativos:
- Anexo A: guía para la selección y utilización de los BEA.
- Anexo B: recomendaciones para la puesta en servicio y la validación in situ. Está previsto que próximamente se publiquen otras partes de la norma referidas a este anexo.
¿Cuándo podría ser necesario utilizar este tipo de extracción local en un laboratorio?
En aquellos casos en los que la evaluación de riesgos laborales determine la necesidad de tomar medidas específicas de prevención para reducir o controlar el riesgo, según lo establecido en el artículo 5 del Real Decreto 374/2001. Dentro de las medidas específicas, los dispositivos de extracción local no son una técnica preventiva de máxima prioridad, como lo podría ser la sustitución o el encerramiento, sin embargo, es una de las más frecuentes en la práctica al poder aplicarse en el foco donde se genera el contaminante.

¿Y cuándo no estaría recomendada la utilización de un BEA?
Su uso no está aconsejado para fuentes de contaminación muy pequeñas, que puedan ser controladas mediante la dilución por ventilación, o cuando la fuente de contaminación no es posible confinarla razonablemente por existir diversos focos donde podría producirse la contaminación. Tampoco deberían seleccionarse los BEA para fuentes difusas grandes o sustancias altamente tóxicas, en cuyo caso deberían utilizarse otros dispositivos tales como vitrinas de gases (EN 14175), cabinas de seguridad biológica (EN 12469), etc.
Finalmente, si los contaminantes se generan en la fuente a una velocidad inicial alta (p.ej. por la liberación de presión), se requerirá modificar el diseño y prestaciones del BEA o bien elegir otra alternativa más adecuada.
¿Qué deberíamos valorar antes de elegir un BEA?
Las personas intervinientes en el proceso de selección tendrían que conocer la evaluación de riesgos y valorar una serie de factores que se muestran a continuación.

¿De qué depende la eficacia de captación de un BEA?
La eficacia de un BEA va a depender de una serie de variables que se muestran en la siguiente tabla, si bien, se considera necesario que se tengan en cuenta los siguientes aspectos:
- el diseño, la puesta en servicio y la validación in situ sean efectuados por especialistas;
- las personas usuarias estén formadas e informadas sobre su uso, limpieza y mantenimiento, teniendo en consideración el manual de instrucciones del producto;
- el mantenimiento se efectué a intervalos regulares, según las recomendaciones del fabricante.

Por último, ¿qué consideras imprescindible que deben conocer las personas usuarias de estos dispositivos?
Las personas trabajadoras tienen que saber que la eficiencia de un BEA depende en gran medida de la proximidad y la ubicación del dispositivo de captación respecto a la fuente puntual y las superficies circundantes. En consecuencia, resulta fundamental colocar el dispositivo de captación lo más cerca posible de la fuente y, siempre que sea posible, en posición lateral.

Finalmente, conviene recordar que para no disminuir la eficacia de un sistema de extracción localizada deberían minimizarse en el lugar de trabajo la formación de corrientes cruzadas generadas por el movimiento de personas, la utilización de ventiladores o la apertura de puertas y ventanas.
*Práctica Preventiva agradece a Barin la cesión de uso de sus imágenes.
