Nuevos retos para el Instituto Nacional de Seguridad Salud y Bienestar en el Trabajo”

“D. Javier Maestro, nos desvela las “Líneas clave de actuación del Instituto Nacional de Seguridad, Salud y Bienestar en el Trabajo 2018-2020””
Entrevista a:
D. Javier Maestro Acosta
Director del Instituto Nacional de Seguridad Salud y Bienestar en el Trabajo
Entrevistado por Emilio González. Área de Prevención de FREMAP

En primer lugar, agradecemos a D. Javier Maestro Acosta su colaboración y las facilidades que nos ha dado para poder realizar esta entrevista haciendo un hueco en su apretada agenda.

Como es conocido, el Consejo de Ministros aprobó, el 7 de julio de 2017, una reforma de la estructura básica del Ministerio de Empleo y Seguridad Social que, entre otras medidas, modificaba el nombre del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) que, a partir del 8 de julio, pasaba a denominarse Instituto Nacional de Seguridad, Salud y Bienestar en el Trabajo (INSSBT).

Y recientemente, el Sr. Maestro Acosta, procedente de la Subdirección General de Relaciones con las Comunidades Autónomas e Informes sobre Seguridad Social e Inmigración y Emigración, lo que muy probablemente le será de gran utilidad ante las nuevas funciones que tendrá que ejercer, ha sido nombrado Director del Instituto Nacional de Seguridad, Salud y Bienestar en el Trabajo, cargo en el que le deseamos el mayor éxito.

 

¿Cómo valora la evolución de las empresas en materia de prevención de riesgos laborales en el trabajo?

Lo valoro de manera positiva. Como es conocido, la aprobación en el año 1995 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, además de adecuar la legislación española a la legislación comunitaria sobre seguridad y salud en el trabajo, supuso el punto de partida para el desarrollo del sistema de seguridad y salud en el trabajo de nuestro país, que se ha ido perfeccionando hasta alcanzar un adecuado funcionamiento.

Con la promulgación de dicha Ley, muchas empresas realizaron un esfuerzo con el fin de adaptar sus estrategias y procesos de trabajo a los requisitos y exigencias establecidos por la misma, si bien con desigual intensidad en función del tamaño de la empresa, de la actividad desarrollada, del sector al que pertenece o de la situación económica, entre otros factores.

La Cuarta Encuesta Anual Laboral 2016, realizada por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social y dirigida a empresas con 5 o más trabajadores, nos proporciona cierta información sobre el comportamiento de las empresas en relación con algunos aspectos relativos a la Prevención de Riesgos Laborales.

Los datos revelan una sensibilización de las empresas respecto a sus obligaciones básicas en materia de gestión de la prevención, pues, según dicha Encuesta: un 93,3% de las empresas informa a los trabajadores de los riesgos laborales y las medidas adoptadas, un 89,7% planifica la actividad preventiva, un 82,6% realiza los reconocimientos médicos relacionados con los puestos de trabajo, un 74,9% establece prioridades y controles de eficacia de las actividades preventivas y un 74,5% proporciona formación en materia de seguridad y salud en el trabajo.

Sin embargo, y aunque el grado de satisfacción de las empresas con los servicios de prevención contratados es bastante bueno, dicha encuesta también pone de manifiesto la existencia de una excesiva externalización de la actividad preventiva, pues el 90,7% de las empresas encuestadas recurre a un servicio de prevención ajeno.

También revela otros aspectos por mejorar, pues solo un 34,4% investiga los accidentes de trabajo, un 44,6% de las empresas reconoce que existía en la misma un riesgo de que se produjera un accidente de trabajo y un 45,2% manifiesta que existían problemas musculoesqueléticos asociados a posturas, esfuerzos o movimientos.

Por último, la calificación que otorgan las empresas a la normativa en Prevención de Riesgos Laborales también es susceptible de mejora, pues existe un gran porcentaje de empresas que cuestionan que la reglamentación sea de fácil aplicación, sencilla o económicamente rentable.

Por tanto, tras la aprobación de la mencionada Ley, puede decirse que se han producido indudables mejoras por parte de las empresas en cuanto al cumplimiento de sus obligaciones básicas en materia de seguridad y salud en el trabajo, si bien todavía hay que avanzar hacia un compromiso real y efectivo de las mismas con la prevención, no solo formal.

 

El análisis profundo de la incapacidad temporal nos indica la necesidad de llevar a cabo actuaciones dirigidas a mejorar las condiciones de salud desde una perspectiva integral, basada en la seguridad, la salud y el bienestar en el trabajo. ¿Cuál debe ser el papel de las políticas preventivas en este sentido?

Según se desprende de la Estadística de Accidente de Trabajo elaborada por la Dirección General de Estadística del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, se está produciendo un incremento progresivo en la duración de las bajas derivadas de accidentes de trabajo.

En 2016, la duración media de las bajas por accidente de trabajo ocurrido en jornada fue de 30,6 días, cuando hace diez años, en 2006, era de 22,5 días. En el caso de los accidentes de trabajo in itinere, la duración media de las bajas aumenta pues en 2016 fue de 40,3 días, cuando en 2006 era de 33,1 días.

Por otro lado, y según la última Encesta Nacional de Condiciones de Trabajo realizada en 2015, el 37% de los trabajadores considera que su trabajo afecta de forma negativa a su salud; casi un tercio de los trabajadores comunica que han perdido algún día de trabajo por una baja médica o por motivos de salud en el último año y el 41% de los trabajadores afirma que en los últimos 12 meses han trabajado estando enfermos.

Todos estos datos revelan la necesidad de desarrollar políticas públicas que incidan en el bienestar de la población en general y en el fomento de hábitos de vida saludables y preventivos, tanto laborales como extralaborales.

De hecho, así se recoge como prioridad en la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2015-2020, que es el marco de referencia de las políticas públicas en materia de seguridad y salud en el trabajo durante dicho periodo.

La Estrategia prevé la necesidad de promover una vigilancia de la salud más eficiente y de manera complementaria contempla como novedad una línea de actuación enfocada a “fomentar la cultura de la salud potenciando hábitos saludables en el entorno laboral”.

Se trata de impulsar acciones o programas orientados al trabajador como persona, es decir, que gestionen la salud de los trabajadores desde un enfoque integral e integrado y que consideren la salud en todas las políticas de la empresa.

Siendo conscientes de esta necesidad, el INSSBT ha puesto en marcha el proyecto “Red Española de Empresas Saludables” con el fin de reconocer el trabajo que realizan las empresas en el ámbito de la salud y bienestar de sus trabajadores.

 

¿Podría indicarnos los retos más destacados que, en su opinión, abordará el INSSBT en los próximos años?

Durante los próximos años, la labor del INSSBT se centrará en aquellas actuaciones que tienen como objetivo dar cumplimiento a la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2015-2020 y, más concretamente, a las medidas contenidas para el mismo en el Plan de Acción 2017-2018.

El Instituto también tendrá en cuenta en su actuación los retos establecidos en el Marco Estratégico de la Unión Europea en materia de Seguridad y Salud en el Trabajo 2014- 2020.

Teniendo en cuenta lo anterior, además de otras fuentes de información, se han elaborado unas “Líneas clave de actuación del Instituto Nacional de Seguridad, Salud y Bienestar en el Trabajo 2018-2020”, que orientarán la actividad de nuestro organismo en los próximos años.

Me gustaría destacar entre los retos más importantes la necesidad de dotar a las PYMES de instrumentos que les ayuden a la hora de cumplir con la normativa en materia de seguridad y salud en el trabajo, mediante el desarrollo y actualización de herramientas que faciliten el conocimiento y aplicación de dicha normativa.

Asimismo, se hará un esfuerzo de divulgación y sensibilización de los principios preventivos en los sectores de la construcción y en el agrario, pues las cifras de siniestralidad en los mismos determinan que sean sectores prioritarios.

Otra línea de trabajo importante del Instituto irá dirigida a la mejora de los mecanismos de prevención y control de la exposición a sustancias químicas peligrosas en los lugares de trabajo, con especial atención a los nanomateriales y los cancerígenos. En este contexto, el Instituto acaba de publicar la “Guía técnica para la evaluación y prevención de los riesgos relacionados con la exposición durante el trabajo a agentes cancerígenos o mutágenos”, por lo que se realizará una importante labor de difusión de la misma que contribuirá sin duda a concienciar a la sociedad sobre los daños para la salud que produce la exposición a dichos agentes.

Por último, el Instituto dedicará grandes esfuerzos a promover el estudio y la investigación de enfermedades profesionales y de riesgos emergentes, sus causas e impacto en la seguridad y salud de los trabajadores, en particular los derivados de las nuevas tecnologías.

 

Usted está acostumbrado a trabajar con las Comunidades Autónomas (CC AA). La coordinación con las CC AA en materia de prevención de riesgos laborales, ¿puede influir en la mejora de las condiciones de trabajo para reducir la siniestralidad laboral?

Es innegable que una buena coordinación con las Comunidades Autónomas es una premisa necesaria para conseguir una mejora integral de las condiciones de seguridad y salud en el trabajo y una reducción de la siniestralidad laboral de forma global, minimizando esfuerzos y aumentando la eficacia.

En este sentido, el papel del INSSBT, como organismo de referencia a nivel nacional, únicamente será efectivo con el apoyo y colaboración de las Comunidades Autónomas, que tienen un papel fundamental a la hora de poner en práctica las políticas preventivas en sus territorios.

Precisamente una de las líneas de actuación específica de la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2015-2020 consiste en crear e impulsar mecanismos de coordinación entre las instituciones competentes en materia preventiva y, dentro de las mismas, las comunidades autónomas tienen un papel protagonista.

 

¿Qué considera usted que podemos aportar desde las Mutuas colaboradoras con la Seguridad Social a la labor del INSSBT?

A pesar del diferente marco de actuación que tienen el Instituto y las Mutuas colaboradoras con la Seguridad Social, ambos compartimos un objetivo común que es la reducción de los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales.

Para cumplir con dicho objetivo compartido, las mutuas realizan una importante actividad preventiva que forma parte de la acción protectora de la Seguridad Social y que es trascendental porque se complementa con la actividad preventiva que realiza el Instituto.

En este sentido, las mutuas realizan una labor de asesoramiento técnico a favor de las empresas asociadas -especialmente a las PYMES- y a los trabajadores autónomos adheridos realizando visitas a los centros de trabajo que se complementa con la actuación que realiza el Instituto en el campo de la investigación científica.

Además, las mutuas pueden ayudar al Instituto en la difusión del Servicio «Prevención10.es», que es un servicio público de asesoramiento en prevención de riesgos laborales a empresas de hasta 25 trabajadores para que los empresarios puedan asumir personalmente la actividad preventiva y que, a su vez, ayuda a los trabajadores autónomos a cumplir con sus obligaciones en materia de coordinación de actividades empresariales.

También desarrollan programas para el control de la incidencia de enfermedades profesionales de etiología musculoesquelética y de etiología psicosocial, lo que ayuda a las actuaciones del Instituto en este campo, como también contribuye el estudio y la evaluación de las causas que generan las contingencias profesionales de la Seguridad Social.

Las conclusiones derivadas de dichos programas y estudios son de gran interés y utilidad para los técnicos del INSSBT.

El Instituto, por su parte, especialmente a través del Observatorio Estatal de Condiciones de Trabajo, seguirá prestando la asistencia técnica y la colaboración necesaria en la determinación de estas actividades preventivas que realizan las mutuas.

 

Gracias por colaborar con Práctica Preventiva.

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